Desde mi punto de vista, la directiva del Real Madrid ha estado marcada este verano por la falta de valentía en la renovación de la plantilla. Era evidente que una generación llegaba a su fin. Los Raúl, Roberto Carlos, Ronaldo, Zidane... y su política de "grandes estrellas" "grandes sueldos" no habían funcionado. Era, por tanto, el momento de quitar del medio a esas grandes figuras que tan poco habían aportado.
Y algunos diréis, que Raúl merece seguir, que Ronaldo sigue siendo el mejor. Pero, ¿qué aportan realmente estos jugadores? Más allá de su rendimiento en el campo (del cual me ocuparé en otra ocasión), son jugadores endiosados, de mucho peso en el vestuario, que no hacen sino extender un mal endémico del vestuario del Bernabéu: mucho nombre, y poco correr. De vez en cuando, y estos últimos años más a menudo, a las figuritas les entra un día de no querer correr, y no corren. No es que no sepan. No es que estén cojos ni mayores. Es que no quieren. Y punto. Y eso es algo que no se puede tolerar. Son ya muchos los días de desgana como para pasarlos. Es reírse de los aficionados.
Y este mal endémico, esta lepra blanca, se extiende desde los tiempos de Hierro, y llega a hoy con Raúl como ariete. ¿De qué sirve que venga Robinho, con 20 años y su ilusión, si ve que sus compañeros no corren, no defienden, no se ayudan? Pues esto viene pasando no sólo con Robinho, sino con muchos otros jugadores desde hace años.
Es por ello que, viendo un cambio de ciclo, este verano se tenía una ocasión estupenda de echar a Raúl, a Roberto Carlos, a Ronaldo... Y traer a otros jugadores, seguro que más baratos, y con más ilusión. E incluso más comprometidos. Que si Raúl fuese tan tan madridista, se borraría de las alineaciones cuando ve que no es jugador para jugar en el Real Madrid. Y lo lleva haciendo varios años.
Pero el cambio generacional se desaprovechó, y ahora nos encontramos con las rémoras del pasado, como Raúl, Ronaldo y compañía, acompañados de una serie de gente con ganas que quiere triunfar, luchar y correr. Una mezcla de la que me temo que saldrán nuevos dioses. Incluso cuando los viejos dioses se hayan ido. ¿Será Casillas quien "vicie" a los nuevos?
Desaprovechado el cambio, la plantilla sufre de varios hombres de más de 30 años en puestos clave del equipo. Helguera y Cannavaro como centrales, Roberto Carlos y Salgado en los laterales, Emerson y Beckham en el medio campo, Ronaldo y Van Nistelrooy arriba... Experiencia que, en lugar de ser aprovechada, es explotada. Emerson, Raúl o Roberto Carlos siempre juegan. Lo hagan bien o mal. Volviendo a las carencias de siempre. Que Raúl no mete goles, que Emerson no le da salida al balón, que Ronaldo viene y va, que la defensa sigue colando... Y llegamos a la conclusión de que este veranos sólo se han arreglado las goteras, en lugar de un nuevo tejado.
Puesto por puesto, y hasta la llegada de Gago, el Real Madrid, tras tantos fichajes, carecía de un sustituto de Guti para sacar el balón. Al menos en la primera plantilla. El colmo fue ver cómo Guti no jugaba los primeros partidos. No es que no tuviera sustituto, es que no le hacía falta.
Con esta plantilla, cualquier nuevo chaval que corra y luche es bienvenido. Gago e Higuaín ilusionan por sus ganas y su seriedad. Torres por lo mismo, pero es que además es de la casa. Marcelo se espera como el Roberto Carlos de hace 10 años, y De la Red como un segundo Guti que aparte a los destructores de juego del once titular.
Pero quizás sean solo ilusiones. Cualquier día que coincidan varios treitaañeros en el campo, volverán las manías, volverán los vicios y la desgana. Que si hoy perdemos, qué más da. Raúl tiene tres Champions, Emerson es campeón del mundo... Volverá a pasar, ya lo veréis. La única solución es echarlos, cuanto antes mejor.
domingo, 14 de enero de 2007
Inauguración
Defensa férrea y sin fisuras es un blog de fútbol donde comento los últimos acontecimientos del mundo futbolístico. Desde la óptica del aficionado, ajeno a la prensa, y agradeciendo vuestros comentarios, opino sobre los asuntos que más me llaman la atención, o que creo interesantes.
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